Acá es donde se supone que deberíamos ponernos serios.

Y contar que somos un equipo de contadores especializados en temas laborales.

Con más de 25 años de experiencia.

Y una amplia trayectoria, por supuesto.

Que brindamos un servicio de calidad, y todas esas cosas.

Deberíamos convencerte de que somos serios y profesionales.

Sobre todo serios.

Y profesionales, claro. Faltaba más.

Pero entonces no seríamos «Nosotros».

Así que vamos a intentar contándote la historia que está detrás de lo que hoy somos.

La verdadera historia.

La que no sale en el perfil de LinkedIn.

Que esta la podés buscar si querés.

La otra no. Porque es nuestra y la compartimos sólo por acá.

Y como toda buena historia que se precie de tal, tiene de fondo una historia de amor.

Basada en hechos reales, por supuesto.

No cambiamos los nombres de los personajes, porque se trata de nosotros, justamente.

Ahí vamos…

Sole, había sido alumna mía en la facultad cuando yo todavía era ayudante de la cátedra de la materia «Actuación Laboral», que viene a ser algo así como Derecho Laboral aplicado, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP.

Es la única materia que me interesa dar, porque es tan sencillo como explicar lo que hago todos los días de mí vida desde hace más de 25 años.

Vuelvo.

Ese primer contacto pasó desapercibido, hasta varios años después.

Sole liquidaba sueldos y asesoraba sobre laboral en un estudio contable, y su jefe directo renunció.

El que le había enseñado todo lo que sabía hasta ese momento.

Así que le ofrecieron hacerse cargo de la coordinación del área.

Y aceptó la muy kamikaze.

Una cosa que Sole siempre tuvo clara (antes que yo incluso) fue que se quería dedicar a laboral.

(Y a los animales, pero eso eso otra historia)

Y ahí tenía una oportunidad para desarrollarse.

El tema es que, si bien hacía un tiempo que trabajaba de eso, tenía muchas dudas e inseguridades, y no tenía a quién preguntarle.

Bueno, hasta que se acordó…

Así que me mandó un mail recordándome que había cursado conmigo hacía unos años, la situación en la que estaba, y preguntándome si podía recomendarle algún curso para profundizar sobre laboral y desasnarse de algunas dudas.

Justo yo estaba dando varios cursos a graduados, alumnos y en posgrado, así que la invité.

Desde ahí que Sole se aparecía en todo curso, formación, clase, charla, capacitación y posgrado que hacía.

De lo que fuera que tuviera que ver con laboral.

Ella estaba ahí, tomando nota, llevando sus interminables preguntas de casos raros y enigmas del derecho laboral aplicado.

Era un Droopy de laboral (si no saben quien es gogleen y no me hagan sentir vetusto).

Un día, al final de una clase de posgrado, después de la matralleta de preguntas que llevaba preparadas para los cortes, los coffe break y los finales de las clases (en los que aprovechaba hasta el último segundo para sacarse todas las dudas), me contó algo.

No hablábamos nunca de temas personales (y eso que ya hacía un par de años que venía a cualquier clase que daba).

Así que era raro escucharla contarme un asunto profesional, pero que la afectaba también en lo personal.

Además, es muy optimista, se llevaba el mundo por delante.

Verla vulnerable o con un problema, y que me lo contara, no era habitual.

Resulta que no estaba tan cómoda el último tiempo en el estudio, por conflictos generados a raíz de la relación con los dueños una empresa cliente.

Típico cliente tóxico pero que al estudio le servía.

Cosas que pasan.

Así que días después le propuse sumarse a HABERES, para que pudiera tener un plan B si se pudría todo.

Justo teníamos que hacer una auditoría de una empresa de casi 2.000 empleados, y era ideal sumarla al equipo.

La verdad es que Sole es brillante (siempre lo fue) y sumarla al equipo, aunque más no fuera para un proyecto puntual, era ilusionante.

Lógicamente, para mí fue un antes y un después. Contar con alguien que me entendiera, súper eficiente, nunca un problema, y siempre una solución.

Hasta que terminó la auditoría.

¿Y ahora?

La hago corta, así vamos al grano.

Hacía poco me había acercado a mi papá, después de años de distanciamiento.

Sí, por haberme ido del estudio.

Como la peli «Los Fockers», salí del «círculo de confianza».

Ahora, de nuevo «amigos», me propuso volver a su estudio.

Visto en retrospectiva, una de las peores decisiones que tomé en mi vida (tengo peores, pero esto es para otro «nosotros»).

O no…

La cosa es que volví con mi viejo, después de casi 5 años de armar mi propio estudio, 6 personas trabajando conmigo, ya estaba despegando, y…

Para colmo, la mitad de las chicas que trabajaban conmigo no me siguieron en el retorno al origen.

Claro, ya habían trabajado en el estudio familiar hacía varios años, y cuando se enteraron que me abrí se vinieron conmigo.

Pero ni locas volvían con mi viejo.

Onda: – «A vos te seguimos a todas partes, menos a lo de tu viejo».

No eran incodicionales, incondicionales, lo que se dice.

Y lo bien que hicieron.

Dejamos la mitad de los clientes, muebles de oficina, computadoras, sistema, etc., etc.

Y nos fuimos.

Con Sole y otras dos.

A Disney.

Sí, le dije a Sole que la llevaba «a Disney». Textual. Posta.

Después de unos meses era lo más parecido al tren fantasma de la casa del terror en San Bernardo. Y lo digo por experiencia. En los tres lugares.

Para no hacerla muy larga, no duramos ni un año.

Me sirvió para recordar porqué me había ido antes.

El día que decretaron el aislamiento por la pandemia estábamos haciendo la mudanza a una oficina nueva.

Ya solos, la incondicional (Sole) y Yo.

A empezar de nuevo.

De cero.

Otra vez.

Pero ahora con Sole.

Mucho mejor.

Era mejor que Disney.

Se imaginarán el resto.

Hoy somos casi 15 personas que seguimos con esa misma vocación y el hambre de aprender y progresar.

Dedicados a ayudar a las empresas en todo lo que tenga que ver con los empleados.

Con Sole somos socios en todo, en HABERES, en la facultad, y en la vida, que no es poco.

Como verás, no somos tan serios.

Y lo de profesionales… Depende qué se entienda por esa palabra, bastante trillada ya.

La verdad es que estamos hasta el coco de personas serias y profesionales.

Queremos más gente que nos resuelva los problemas, que nos facilite la vida.

Y si fuera vos, me interesaría que a quien me asesora le apasione lo que hace.

Como a NOSOTROS.

Así que si buscás eso, estás en el lugar indicado.

Probá por acá: