AUDITORÍA LABORAL EXPRÉS
La forma más rápida garantizada de tener tu auditoría laboral
Te voy a contar sobre la estrella de HABERES.
Donde brillamos.
Lo que te va a permitir iluminar esos puntos que sabés (o no) que tiene flojos tu empresa para poder resolverlos.
Seguramente estés habituado a las auditorías contables, de normas ISO o auditorías internas.
Todas aburridas y burocráticas.
Llenas de recomendaciones y resoluciones técnicas que nadie entiende y se aplican de manera un poco autómata, o para cumplir.
Y aunque sirven -y mucho, si se hacen bien- llevan demasiado tiempo y papeles.
Esto es distinto, y te cuento porqué.
Son pocos los que saben realmente de laboral para poder hacer una auditoría como la que hacemos nosotros.
La mayoría no sabría ni por dónde empezar. Esta es la realidad.
Pero antes: ¿Qué vendría a ser una auditoría?
La auditoría consiste básicamente en revisar si lo que se está haciendo es correcto. Para eso es necesario, por un lado, saber y tener bien claro cómo se hace algo, y por el otro, conocer dónde ir a buscar los errores. Luego, se trata de hacer un puente que una los dos puntos.
Lo más importante de nuestra auditoría: no sólo te decimos qué es lo que está mal, sino también cómo resolverlo.
Iluminamos y hacemos visible eso que no estás viendo, para dejarlo en orden.
Nuestro objetivo es hacerlo simple, que no se haga eterno y que tengas un resultado concreto, aplicable y 100% confiable.
Somos especialistas en temas laborales y podemos ver lo que otros no. Y más rápido.
Ya llevamos más de 200 auditorías laborales y aplicamos un sistema que desarrollamos nosotros.
Lo llamamos el Método UN MATE® y es tan bueno que lo patentamos (posta).
Habitualmente estamos tan enfrascados en nuestro trabajo, vamos tan en piloto automático, que si paráramos un rato a revisar cómo estamos haciendo las cosas, seguramente nos daríamos cuenta de que hay mucho que se puede mejorar, y podríamos ver qué nos estamos perdiendo. Pasa con todo.
¿La buena noticia? Tiene solución.
Te voy a contar sobre una auditoría en particular.
Pero en vez de contarte sobre una de las auditorías que hicimos. Te voy a contar una que no hicimos.
Sería “La auditoría que no fue”.
Nos contacta una entidad importante (no doy el nombre por temas de confidencialidad) para saber si podíamos ayudarlos con una inspección de la entonces AFIP, relacionada con cargas sociales.
Había que hacer una auditoría para saber si lo que reclamaba el fisco correspondía o no.
Cuestión que me llama el contador general de la institución y me explica por arriba lo que pasó, preguntándome si los podría ayudar. Tenían a la AFIP soplándoles la nuca y no sabían muy bien para dónde disparar.
Le dije que podía ayudarlos, pero tenía que ver el caso y revisar cierta información.
Quedó en contactarme con el abogado de ellos que estaba con el tema.
Al rato me llama el abogado, como para tantearme. En unos minutos se dio cuenta que sabía de qué estaba hablando. Y yo que él no tenía ni la menor idea del tema.
Es importante entender quién es nuestro interlocutor, y darnos cuenta si es un interlocutor válido, si sabe de lo que habla. Eso se percibe. Si uno anda despierto, claro.
Se ofreció a venir personalmente al estudio para traerme los antecedentes que le pedí, y ver cómo seguíamos (raro). Accedí. Así que al otro día estaba en mi estudio.
El típico abogado medio pelo. De traje, claro. Pero no pasó la prueba de las Tres C.
No sé si pueda decirse que este test sea universal, pero sirve mucho. Y lo recomiendo.
Primero, el Calzado. En este caso los zapatos. Una vez, la madre de mi mejor amigo me dijo: −Yo me fijo en los zapatos. Los zapatos en los hombres tienen que estar impecables, habla mucho de cómo son.
Y tal cual. El tipo tenía unos zapatos negros gastados, estilo “los del colegio” de antes, suela de goma, ajados, sin lustrar. Casi ortopédicos digamos.
La Corbata: si la punta de la corbata sobrepasa la línea inferior del cinturón, es otro indicio claro. El grado de estupidez es directamente proporcional a la cercanía al tiro del pantalón. Ni hablar si la cola de la corbata es más larga.
La corbata del boga estaba sobrada, a la altura de la bragueta. Apostaría que también usaba medias con rombos.
La Cara: esta regla la tomé prestada de mi viejo. Y aunque no es muy científica que digamos (no digo que las otras reglas lo sean), es sumamente útil y no falla. Hay excepciones, claro. Pero son las que confirman la regla.
“Si tiene cara de boludo, lo más probable es que sea boludo.”
En fin, este cumplía las Tres C. Sobre todo la última. Un ejemplar único, en estado puro.
Ya me lo debí imaginar. Eso no iba a terminar bien.
Trajo la documentación que le pedí, la analicé un poco delante de él, hice algunas preguntas.
Era una suma importante. Cientos de millones, que con los intereses se iban al doble.
Ya con lo que trajo vi la solución. Tenía la veta a la vista. No entendía cómo no se habían dado cuenta.
O sí…
Había que revisar bien todos los períodos, auditar todo. Pero la solución estaba clara.
Y aunque para mí era evidente, también me di cuenta de que pocos iban a poder verla.
De hecho, fue lo que pasó.
A veces es difícil ver desde adentro qué es lo que anda mal. Puede pasar por desconocimiento o inexperiencia (como en este caso). Pero también porque la rutina nos lleva puestos y se hace complicado poder parar y ser objetivos. Cuestionarnos y pensar distinto. Por eso una mirada experta desde afuera de vez en cuando es buena para replantear las cosas. Revisar el “siempre se hizo así”.
Le dije:
−Puedo defender el caso, y por lo que veo tendría la solución. Creo que se podría reducir el monto que reclama AFIP en un 70% del total, e incluso pelear el resto.
−Ok, bueno −respondió, notablemente nervioso. Tenía la solución arriba del escritorio, pero sabía que ni a palos podía verla. Se notaba la frustración que destilaba. Se levantó y empezó a juntar sus cosas−. Lo veo con la Comisión y seguimos charlando−, me dijo. Ya de pie, se volvió−: Pero, entonces… ¿vos decís que se puede discutir y hay altas probabilidades de ganarlo?
−Claro. Totalmente.
−Y ¿cómo harías? −Ya no se aguantaba más la intriga.
−Necesito ver el resto de la información, hacer la auditoría y armar la estrategia de defensa. –El tipo quería que yo le dijera cómo resolverlo. Ahí nomás. Gratis.
−Bueno, yo para comunicar los pasos a seguir.
−Les paso una propuesta de trabajo y lo vemos.
−Ok. Hablamos.
Se fue. Un poco confundido y decepcionado. Yo había visto en unos minutos algo a lo que seguramente le estuvieran dando vueltas hacía varios días. Para ellos era “ese mundo inexplorado de las cargas sociales”.
Al otro día me llamó.
−Ya lo hablé con el Contador. Vamos para adelante. ¿Qué tenemos que hacer?
−Bárbaro, me traen la información que les pedí, les paso la propuesta una vez que haya visto todo, y en función de eso si deciden avanzar arrancamos con la auditoría y me encargo de la defensa del caso.
−Pero ¿cómo lo vas a defender?
−Eso lo voy a saber una vez que termine la auditoría.
−Pero vos ya sabés que podés defenderlo.
−Sí, en base a lo que vi sí. Necesitamos confirmarlo y revisar todos los períodos.
−Bueno, pero eso lo podemos hacer nosotros. −dijo ya en tono algo irritante.
−No creo, por lo que entiendo no saben qué es lo que hay que hacer. Y yo sí.
−Claro, pero vos te podés sumar a nuestro equipo.
−No te entiendo −ya me estaba haciendo calentar−. Yo tengo mi equipo. Y sé lo que hay que hacer. Si quieren que lo haga, yo me ocupo. Con mi gente, por supuesto.
−Pero podrías emitir un informe diciendo lo que hay que hacer, y nosotros lo hacemos siguiendo tus indicaciones. Cobrás honorarios por eso y lo trabajamos juntos.
En fin, para hacerla corta, quería que le diga a él qué tenía que hacer, casi gratis, para que lo hiciera con su “estudio” de abogados mediopelistas.
Le dije algo así, palabra más, palabra menos:
−Supongamos que vos querés tomar Coca-Cola ¿no? Y yo tengo la fórmula de la Coca-Cola. Sé cómo hacerla. Pero es mía, porque yo la descubrí. Si vos querés comprar una Coca Cola, yo te la vendo. Fresca, con hielo y burbujitas si querés, como en la cancha. Ahora vos, que venías a llevarte un vaso de Coca helada, además querés que te pase la fórmula, y encima me querés decir cómo te la tengo que dar y cuánto te la tengo que cobrar…
Así de gráfico fue. Creo que el tipo entendió. No le gustó un carajo, pero entendió.

Es que ya me habían hecho perder bastante tiempo con el tema. Y no estaba para andar avivando giles ad honorem. Docencia ya hago en la facultad.
Al final, les mandé una propuesta con un monto fijo muy bajo por la auditoría, y un porcentaje sobre lo que les hacía ahorrar si salía bien, fuera lo que fuera. El porcentaje era menor del que cobran los abogados, y sobre lo que les hacía ahorrar (no como los abogados).
Me tenía toda la fe. Y además, cobraba una vez que terminaba todo, con la inspección cerrada. Llave en mano. Una bicoca.
Me enteré tiempo después (porque nunca respondieron a la propuesta) que les pareció “caro”.
Yo suelo explicar este tipo de comportamientos ilógicos de la gente con otra anécdota. Que tiene de protagonista justo a la madre de mi amigo, la de la regla de los zapatos:
Éramos cuatro estudiando en casa de Pablito y nos quedamos a almorzar. Todos nosotros y el hermano. La madre nos sirvió un plato de comida a cada uno. Cocinaba como los dioses. A los que íbamos terminando (yo como bastante rápido así que fui de los primeros) nos sirvió otro plato. El tema es que cuando llegó el turno del hermano de Pablo, le sirvió lo que quedaba. Que era menos de lo que nos había servido a nosotros. Entonces Santiago (ya que está lo escracho) se empacó y dijo que si era tan poco no quería. −Pero ¿no tenés hambre Santi? −Sí, tengo hambre mamá, pero a ellos les diste más. −fue la respuesta. −Pero si tenés hambre comés lo que hay. No hay más. −Entonces no quiero.
El tipo prefería no comer a comer menos que el resto. ¿Se entiende?
En fin. Se quedó sin morfar nomás. Por boludo.
En realidad de envidioso y un poco resentido. Como el amigo abogado.
Hay gente que es así. No la ven.
En derecho laboral lo llamamos principio de razonabilidad. Sentido común que le dicen. Y como es lógico, vale para todo. También para la vida.
Caro, les pareció.
En serio, eso dijeron.
Pensaron como el hermano de mi amigo con la comida.
El problema que tuvieron fue dejar la decisión en manos del abogado Triple C, que no quería que yo resolviera el problema que él no tenía idea cómo resolver.
Supe que llevaron en caso a una de las consultoras “Big Four” (hi copet).
Terminó judicializado, y sólo dilataron un poco la cuestión para pagar más intereses. Perdieron cientos de millones.
Porque los de “las Grandes Cuatro” no sabían algo que yo sí.
Un tema de marketing ¿vio?
Al final perdieron una fortuna por incompetentes.
Cosas que pasan en estos reductos semipúblicos.
Si hubiera sido una empresa privada todo hubiera sido diferente.
Lo hubieran entendido al toque.
Porque la auditoría les salía gratis y les hubiera permitido corregir no sólo este error sin perder fortunas, sino además resolver otras deficiencias que seguro existían si este era el nivel de conocimiento de los temas laborales que tenían ahí adentro.
A veces pasa que el principal interesado no participa de la decisión, o la toma alguien que es parte del problema.
En fin, que hay quienes pueden verlo, y otros que son del club de la Triple C.

Podría contarte algunos casos más, como una empresa de capitales brasileros que vino con una deuda de 74 millones que le reclamaba AFIP en 2017, y después de la auditoría que hicimos el fisco no sólo se fue con las manos vacías, sino que terminó debiéndole a ellos $ 39M. Los brazucas me querían armar una escola do samba para mí sólo, con carroza, carnaval carioca y todo.
En todas las empresas se pagó la auditoría sola con lo que recuperaron, corrigieron o ahorraron. Y cuando digo todas es TODAS.
Como una empresa muy conocida que empezó a ahorrar varios millones al mes por un beneficio que ni siquiera sabía que tenía.
La última (que quedó como cliente después de la auditoría) con lo que se ahorra mensualmente y de por vida en base a lo que encontramos, quintuplica el costo de nuestros honorarios. Es decir, además de ahorrarse una moneda considerable, nuestros servicios les salen gratis. Y eso que no somos baratos.
En otra más reciente detectamos un error de encuadramiento sindical que les hace ahorrar el equivalente al 10% de los sueldos brutos de la nómina (más cargas sociales). Todo los meses.
Te vas a preguntar si todo esto es aplicable a tu empresa.
Realmente no lo sé. Pero algunas de las empresas de las que te hablo son empresas conocidas que tenían agujeros en lugares que ni sabían, y todas terminaron ganando.
Incluso si todo estuviera perfecto (cosa que es más difícil que una obra en tu casa termine en la fecha prometida) tendrías un chequeo completo del área laboral de la empresa hecho por expertos enserio, por menos del sueldo de un gerente de cabotaje (y sin cargas sociales).
Y la tranquilidad de saber qué estás haciendo bien, dónde podés mejorar, y por qué lado pueden venir los problemas.
Todo documentado y revisado por especialistas en el tema.
Y encima lo tenés en un mes.
Algunas preguntas que seguramente te hagas:
¿Qué es lo que hacemos en la Auditoría Laboral Exprés?
- Revisamos a fondo 10 áreas críticas en materia laboral de la empresa:
- Registración y contratación del personal
- Control de documentación laboral
- Régimen de remuneraciones y compensaciones salariales
- Relación jurídica de socios, administradores y directores con la sociedad
- Jornada de trabajo, descansos, permisos y feriados
- Régimen de la Seguridad Social
- Suspensiones y desvinculaciones
- Notificaciones y comunicaciones con el personal
- Procedimiento y técnica de liquidación de haberes
- Inspecciones laborales
- Te damos un informe detallado con una radiografía completa de lo que encontramos y cómo está la empresa. No se nos escapa nada.
- En el informe no marcamos los errores nada más, damos las soluciones, recomendaciones y sugerencias, y te decimos cómo implementarlas.
- Buscamos beneficios no computados, reducciones de costos y ventajas que puedan aplicarse.
- Detectamos todas las posibles contingencias o puntos de dolor que ustedes no estén viendo y les decimos cómo resolverlos.
- Analizamos oportunidades de mejora e indicamos cómo implementarlas.
- Los acompañamos en la aplicación de los cambios propuestos.
- Asesoramos acerca de cada uno de los temas laborales que incluimos, para fundamentar y justificar las posibles mejoras.
- Revisamos la posibilidad de aplicar beneficios retroactivos y gestionamos el recupero.
- Les damos claves y herramientas para mejorar la gestión de la nómina, apuntalar la liquidación de sueldos y modernizar el área de RRHH.
- Les compartimos buenas prácticas para aplicar en las diferentes áreas en las que intervenimos.
¿Por qué es Exprés?
Porque nos comprometemos a terminarla en un mes, desde que tenemos toda la información a disposición. Es ágil y simple.
Ventajas
- Está hecha por expertos. No conocemos a alguien que sepa más que nosotros sobre esto (si existe no tenemos el gusto).
- La hacés una sola vez. No necesitás hacer una por año. Ni siquiera cada cinco o diez. Con una auditoría como esta es suficiente para tener una panorámica completa de por vida.
- Tenemos mucha experiencia, no tocamos de oído. Y eso nos permite transmitirte esa tranquilidad que necesitás.
- Entramos y salimos. No nos quedamos a vivir en la empresa. Es rápido. Es concreto. Es específico.
- No estamos en la nómina. No te vas a enterar si alguien del equipo se enferma, se toma vacaciones, si hay un feriado o si trabajamos horas extras. Vos tenés tu informe cuando te prometimos al costo que pactamos.
- Usamos un método propio, probado. Y funciona tan bien que lo patentamos.
- No tenés costos ocultos. Y te sale mucho más barato que un mes del gerente más experimentado en el tema que pudieras encontrar (si existiera).
- Somos especialistas en PYMES y conocemos cuáles son los puntos de dolor y dónde buscar las fallas en pequeñas y medianas empresas.
- Enfocamos la auditoría en buscar oportunidades de mejora, no en los errores.
- Te damos un diagnóstico certero para que sepas dónde estás parado y no te escriban el diario.

Entregables
La auditoría termina con un informe final detallado que entregamos en papel y en PDF, con todos los hallazgos que detectamos y las sugerencias y recomendaciones punto por punto.
Además cuentan con la presentación que hacemos al final de la auditoría, también en PDF.
Adicionalmente les damos recursos de apoyo (en PDF y video) para complementar los temas que requieran poner en práctica, incluyendo material de lectura y artículos técnicos específicos sobre cada tema que necesiten.
Reuniones
La auditoría tiene previstas tres reuniones presenciales.
La primera es conmigo y con Sole, para conocernos.
Después, una reunión inicial al comienzo del proceso, una vez que tenemos a disposición toda la documentación e información.
Y finalmente una reunión cuando presentamos el informe de auditoría con los hallazgos y recomendaciones.
Adicionalmente, se pueden agregar reuniones virtuales para aclarar dudas o hacer entrevistas que se requieran a integrantes del área laboral por cuestiones puntuales.
Soporte
Como opcional, durante los dos meses posteriores a la auditoría podemos acompañar a la empresa implementando las sugerencias y recomendaciones que hacemos en el informe, y que tengan la tranquilidad de no dar un paso en falso o cometer errores.
Al mismo tiempo y durante ese período asesoramos y damos soporte con dudas que pudieran surgir, a través de nuestro equipo.
Armamos un grupo de WhatsApp con la empresa para que tengan contacto permanente y los vamos guiando en la implementación. Si es necesario hacemos reuniones virtuales para resolver dudas y asesorar al área que se encargue de llevar a cabo todo lo que sugerimos.
Además, cuentan con el acceso a la membresía de la comunidad Soy Empleador a precio bonificado por ese tiempo.
Confidencialidad
Firmamos un acuerdo de confidencialidad total. La auditoría es como un viaje a Las Vegas: lo que pasa en la auditoría, queda en la auditoría.
¿Cómo sería?
Cuando coordinamos fecha, les pedimos una serie de información y accesos.
Una vez que tenemos toda la información completa (acá depende de la empresa prepararnos y mandarnos todo lo que pedimos) arrancamos.
Al mes tenemos un informe completo con todo lo que encontramos, y las sugerencias y recomendaciones para solucionarlo.
Precio de la auditoría
Por ser una auditoría exprés, el costo es de U$D 5.000 + IVA.
Nunca va a bajar. Seguro va a subir.
El precio es de U$D 5.000 si es sólo la auditoría.
En caso de sumar el soporte por los dos meses posteriores, el precio total es de U$D 10.000.
No incluye IVA.
Incluye viáticos, material y desplazamientos para las reuniones programadas dentro del Gran buenos Aires.
Una vez confirmada la modalidad elegida les enviamos la propuesta definitiva con los datos de la cuenta para hacer la reserva.
Forma de pago
La forma de pago es esta (no hacemos excepciones):
֍ 50% al reservar la fecha
Una vez que te mandamos las fechas disponibles, tenés 48 horas para pagar el 50% y reservar fecha de inicio.
Si no pagaste en ese lapso la fecha queda a disposición de otro cliente y vas al final de la cola.
֍ El 50% restante una vez que contamos con toda la información, una semana antes de empezar la auditoría.
El plazo de un mes empieza a contar a partir de que tenemos toda la información y está pago el 100% del valor de la auditoría.
¿Cómo reservo fecha?
Eso es acá:
